Para una higiene psicológica de la esperanza

Vigil Gallego, José María and Agenda Latinoamericana, 1993 (1994) Para una higiene psicológica de la esperanza. Diakonia (71). pp. 96-98.

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Abstract

Como existe la higiene física, también hay una higiene mental y psicológica. La falta de higiene física, además de ser mortificante para uno mismo y para los demás, produce normalmente enfermedades físicas. La falta de higiene mental y psicológica, además de no dejar vivir felices al individuo ni a los que le rodean, comporta también el riesgo de enfermedades psicológicas. La esperanza no es una simple decisión de mi voluntad personal, ni es tampoco un puro don de Dios ajeno enteramente a mi responsabilidad. Es más bien una combinación de ambos aspectos. Pero muchas veces lo que más influye en el tono de nuestra esperanza es el manejo adecuado o desacertado que demos a los factores que diariamente acosan a nuestra esperanza. No basta decidir tener esperanza (voluntarismo) ni basta poner la confianza en Dios (espiritualismo). Es necesaria también la «higiene de la esperanza». Somos seres sociales. No somos islas. Aun en las decisiones más individuales estamos influenciados. El ambiente social, el horizonte en que se mueve la sociedad marca también nuestro propio horizonte espiritual. Las sociedades humanas también tienen sus horas altas y sus horas bajas. Y en cada hora todos estamos marcados por ese tono psicológico que vive la sociedad. No se puede tener la misma esperanza en una hora de exultación social que en otra hora de depresión social. Estamos en una hora de depresión. La esperanza de los pobres está amenazada gravemente en esta hora. Muchas cosas han cambiado en el mundo, muchas utopías y esperanzas se han inviabilizado. Hemos entrado en la «noche obscura de los pobres». Muchos militantes se han visto conmovidos hasta lo más hondo de su ser al ver quebrarse esperanzas que creían estar tocando ya con la mano. Algunos han perdido las utopías de referencia, de forma que ya no saben realmente cuál es el sentido de su vida. Otros han entrado en crisis personales, con depresiones psicológicas y hasta síntomas psicosomáticos. Otros, finalmente, huyen del problema derivando al individualismo, al acomodamiento, al pragmatismo. En esta hora psicológica de la sociedad todos estamos psicosocialmente proclives a la depresión, a la desmovilización, a la huida. Es el condicionamiento psicosocial de la hora. Los castigos que han sufrido nuestras utopías han sido tan fuertes que la sociedad misma, en conjunto, está como escarmentada, «de vuelta», cansada, deseosa de no volver a enfrentar los problemas, como queriendo olvidar y huir hacia actitudes no conflictivas, gratificantes, consoladoras. Los que habían puesto los motivos de sus esperanzas en los avances logrados se han quedado sin motivos al ver derrumbarse esos avances. Los que habían optado por los pobres porque eran los inexorables «vencedores de mañana» se han quedado sin fundamento de su opción, al ver que los pobres se han quedado en ser simplemente, una vez más, los «perdedores de hoy». Sólo los que tenían la esperanza apoyada sobre fundamentos al abrigo de los avatares históricos mantienen hoy alta la esperanza.

Item Type: Article
Uncontrolled Keywords: Salud humana, Higiene mental y psicológica, Esperanza, Recomendaciones, Opción preferencial por los pobres
Subjects: 100 Filosofía y Psicología > 109 Tratamiento histórico y colectivo de personas
Divisions: Centro Pastoral Universitario
Depositing User: Rogerio Medina
Date Deposited: 30 Jun 2017 15:30
Last Modified: 31 Jul 2017 15:12
URI: http://repositorio.uca.edu.ni/id/eprint/3960

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